Alquiler

Ruptura del contrato de alquiler

Ruptura del contrato de alquiler

La relación entre arrendador (casero) y arrendatario (inquilino) es primordial en un contrato de alquiler, dado que ambos acuerdan una serie de condiciones y asumen ciertos derechos y obligaciones. No obstante, el contrato (y por tanto la relación entre arrendador y arrendatario) puede romperse debido al incumplimiento de alguna de las condiciones, obligaciones o derechos pactados en el presente contrato.

El impago del alquiler es la causa más obvia, pero existen muchos otros motivos por los que se puede dar por finalizado un contrato de arrendamiento. Barcelona Finques les expone algunos de ellos:

  1. Impago de alquiler: Es la causa número uno por la que se da por finalizado un contrato de alquiler. Se considera impago la falta de pago de una cantidad de  dinero que se debe (deuda). La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) recoge la obligación del pago de las rentas en el Título III, el cual se aplicará supletoriamente a la voluntad de las partes arrendador y arrendatario.
  2. Falta de pago de la fianza o de su actualización: Este pago es de carácter imperativo. La ley de Arrendamientos urbanos recoge en el Título IV, la obligación de pagar la fianza.
  3. Subarrendar la vivienda: Para poder subarrendar una vivienda y evitar futuros conflictos, debe constar por escrito en el contrato de arrendamiento; de lo contrario, (cesión o subarriendo del inmueble sin consentimiento) es motivo suficiente para rescindir el contrato.
  4. Daños en la vivienda u obras no consentidas por el propietario (arrendador): Si el inquilino daña la vivienda o realiza obras en ella sin el consentimiento del propietario, el contrato de alquiler puede rescindirse sin problema.
  5. Actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas dentro de la vivienda: El propietario puede dar por finalizado el contrato de arrendamiento si en la vivienda tienen lugar actividades peligrosas, nocivas, insalubres o molestas para los vecinos. También será motivo de ruptura si se alquila el inmueble como vivienda y se le da un uso diferente como una actividad empresarial.
  6. Vivienda no destinada a vivienda habitual y permanente del arrendatario: Cuando se firma un contrato de alquiler de vivienda, el arrendatario (inquilino) se compromete a que esa vivienda sea la habitual.
  7. Mascotas: No todos los contratos de alquiler permiten tener animales en casa. Si en el contrato no consta como derecho, es motivo para que el propietario rompa el contrato.
  8. Necesidad del arrendador de recuperar la vivienda: Transcurrido un año del contrato de alquiler, puede darse el caso que el arrendador (casero) tenga la necesidad de recuperar la vivienda y, por tanto, dar por finalizado el contrato.
  9. Fallecimiento del arrendatario (inquilino): En tal caso, el arrendador deberá verse obligado a extinguir el contrato.
  10. Reparaciones en la vivienda: El arrendador está obligado a realizar todas las reparaciones  necesarias en la vivienda. Si dichas reparaciones no se llevan a cabo, el arrendatario (propietario) tiene derecho a finalizar el contrato.
  11. Uso pacífico de la vivienda: La no facilitación de uso pacífico y goce de la vivienda por parte del arrendatario será motivo más que suficiente para que el arrendador rompa el contrato.
  12. Desistimiento del contrato: Según La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU)  el inquilino puede desistir del contrato de arrendamiento transcurridos los seis primeros meses de su firma comunicándoselo al arrendador con una antelación de 30 días.

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